RASA: La unidad campesina como frente común

Escrito por: Wendy Pérez
22/03/2021

La Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias (RASA) cumple 22 años de vincular agricultores mexicanos, tarea más apremiante que nunca.

Fotografía: RASA

Más de 11 mil personas han sido partícipes de la Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias (RASA) en algún momento de sus 22 años de existencia.

Estos hombres y mujeres, mayormente campesinos, neorrurales, consumidores, técnicos e indígenas llevan por delante aquel proverbio: Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”, y así ha sido desde su arranque en 1999, en el estado de Jalisco.

Jaime Morales, fundador y asesor de RASA recuerda aquellos tiempos donde la necesidad de formación en técnicas de agricultura orgánica lo llevó junto a otros colegas y comunidades campesinas, entre ellas el grupo Sembradores de Vida de Ciudad Guzmán del sur de Jalisco; los campesinos de San Isidro, de Juanacatlán en la Sierra de Tapalpa; los indígenas de la Sierra Huichola, los de la Sierra de Manantlán y las Mujeres de Cuquío, a sentar las bases de un trabajo que permea hasta nuestros tiempos.

Fotografía: RASA

“De inicio luchábamos ante el cultivo intensivo de la papa y otros dañinos procesos agrícolas que afectan la tierra; y con el paso de los años una cosa llevó a la otra.

“Debo decir que una de las consecuencias más afortunadas fue la idea de una reunión anual para compartir experiencias, una especie de espacio de intercambio de saberes, que avivó la red”, comenta este doctor en Agroecología por la Universidad de Córdoba, España, y master en Desarrollo Rural Sustentable por la Universidad Internacional de Andalucía. 

Grupos de agricultores, 18 en su momento de todo Jalisco y Estados como Veracruz y Chiapas, han alimentado de conocimientos el hoy bautizado “Encuentro Campesino” que tuvo su primera edición en Juanacatlán (sólo se ha suspendido en el 2020 por pandemia).

Fotografía; RASA

PARAÍSOS TERRENALES

“‘Tenemos que compartir lo que hacemos’ fue la idea que se nos plantó en la cabeza, y ahora RASA es una red de experiencias regionales, donde se desarrollan vínculos con los consumidores y las cooperativas.

“Que, además, promueve la agricultura familiar de subsistencia, usando el único camino: la milpa y la agroecología. Por ello se buscó ‘la formación’ desde la perspectiva de campesino a campesino, es decir, que entre ellos se hablen”, describe el profesor investigador Jaime Morales.

En estas reuniones se hacen recorridos por la milpa, para que in situ hablen de la problemática local -llámese escasez de lluvias, sobreexplotación de la tierra, tala de bosques, plagas-, intercambien semillas de maíz y saberes.

“Siempre se llevan a cabo en distintas sedes el tercer fin de semana de noviembre, cuando ya hay elotes y ejotes tiernos, flor de calabaza y frijoles. Y se complementa con eventos culturales y talleres.

“Cada campesino y campesina presenta sus semillas y cómo las usa, pues la parte gastronómica es clave para la preservación del cultivo”, menciona.

Fotografía; RASA

El promedio de edad entre los asistentes es de 58 años, pero se ha puesto especial atención en las nuevas generaciones como dice Óscar Muñoz, director del Centro de Formación en Agroecología y Sustentabilidad (Cefas).

Este centro es otro brazo saliente de RASA y se creó con la mira de ser una escuela para los hijos de los campesinos. Se encuentra ubicado en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, a una hora de Guadalajara, donde hacen talleres y resguardan una colección de 35 maíces nativos.

“Del 2011 al 2016 se formalizó este espacio, pues siempre fue el epicentro de reunión de RASA, y el propósito a futuro es que sea una Universidad Agroecológica, donde los jóvenes profesionalicen el conocimiento que poseen sus padres y madres, pues es gratificante escuchar que ellos los ven más como cuidadores del planeta”, resalta Óscar, sacerdote exjesuita y agroecólogo.

Son dos hectáreas de terreno, donde trabajan por la salvaguarda de maíces en peligro de extinción, en especial el maíz dulce de Jalisco, usado principalmente para el pegoste, dulce tradicional del Estado.

“También es un banco o fondo de semillas, entendiendo que la semilla es un compromiso… aquí hay intercambios siempre con la responsabilidad que se devuelva y esa herencia viva siga circulando”.

Fotografía; RASA

CRECER CON LOS OTROS

A pregunta expresa al profesor Jaime Morales sobre los logros de RASA, enumera algunos, que más que logros los define como etapas.

“Son etapas de crecimiento e iniciamos dándole énfasis a la formación en agricultura ecológica para mejorar la subsistencia alimentaria de los campesinos e indígenas. Luego seguimos con el trabajo de género y se amplió la acción hacia las familias rurales en Jalisco y pueblos indígenas veracruzanos y chiapanecos, momento donde Óscar incorporó su expertis en procesos de agricultura orgánica adquirido cuando fue parte de la Organización Social XiNich’, cerca de la selva Lacandona.

“Y entre las últimas etapas está la articulación con otros movimientos rurales y urbanos nacionales y organizaciones de América Latina, en temáticas como maíz, soberanía alimentaria y cuidado del agua. Es aquí cuando se construye el Cefas para responder a las necesidades de formación de los jóvenes y de las comunidades que desean transitar hacia la sustentabilidad”.

Otro alcance fue el surgimiento de un equipo de agricultores que actúan como formadores de grupos locales, lo que ha permitido mantener y fortalecer a la red.

“Es una organización autogestiva, que prueba su solidez y es totalmente horizontal, y así seguirá siendo”, resalta Muñoz, teólogo y filósofo.

Fotografía; RASA

Actualmente, añade, en el Cefas se trabajan talleres para apoyar la producción de milpa intercalada con árboles frutales, y en un estudio sobre hierbas medicinales que generará productos inspirados en remedios tradicionales para establecer una empresa con la cual financiar a los maestros del centro, semillas, composta o lo que sea necesario para seguir produciendo.

“Con Conacyt se hará un trabajo sobre la conservación de la diversidad genética y gastronómica del maíz, lo que nos permitiría mantener el ‘Encuentro Campesino’ anual.

“Se están generando fondos familiares de maíz, es decir, cada núcleo tendrá un pequeño resguardo de semillas locales que serán compartidas en el encuentro con miras a un fitomejoramiento participativo y a la urgente conservación de la diversidad alimentaria”.

Es así como RASA celebra estos 22 años dándole continuidad a lo logrado y, primordialmente, poniendo su enorme granito de arena en el cuidado de la Madre Tierra y de quienes habitamos en ella.

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Fotografía; RASA

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