Una escuela de colores educacion alimentaria slow food maiz mexicano para niños
Fotografía: Una Escuela de Colores

¿Te has puesto a pensar que frente a otras especies somos la única que debe recapacitar sobre su alimentación? El alto consumo de comida empaquetada y alimentos producidos en masa son algunos de los temas sobre los cuales debiéramos reflexionar, cuenta la periodista Cynthia Robleswelch, al frente de la Asociación Civil Una Escuela de Colores.

Por 10 años esta regiomontana se ha propuesto la misión de enseñar a las grandes personas del mañana el valor de una buena comida, limpia y justa, tal y como lo describe Carlo Petrini, fundador y presidente de Slow Food Internacional, en el prólogo del libro: ¿Sabes a qué Sabe? recién publicado por Cynthia.

JUGAR PARA APRENDER

“Una Escuela de Colores es una iniciativa que nace hace muchos años cuando observé que el tema de la educación y cultura alimentaria es nulo. Tenía un programa de radio y empecé a escribir cuentos para la infancia relacionados con la biodiversidad y el alimento, y una cosa fue llevando a la otra, hasta llegar a esta plataforma que desarrolla programas de educación alimentaria a través de laboratorios, talleres y conferencias para niños de primaria y preescolar.

“La última iniciativa es la exposición ‘Mi Primera Vez Descubriendo y Creando Vínculos con el Alimento’, que antes de la pandemia acercó a cientos de pequeños del norte del país a una experiencia interactiva, visual y sensorial en torno a los alimentos.

“En la cocina descubren un montón de habilidades que pueden desarrollar, desde el hecho de cocinar, la motricidad, la imaginación, la ciencia, las matemáticas y la socialización. Es un libro abierto de sabiduría”, cuenta la también líder, desde 2014, del movimiento Slow Food Monterrey Sierra Madre, y antigua embajadora de Food Revolution para México.

slow food monterrey una escuela de colores educacion alimentaria laboratoios del gusto para niños maiz mexicano
Fotografía: Una Escuela de Colores

El Covid-19 la obligó a trasladar su exposición al mundo virtual, a través de esta página web, donde toda la familia puede interactuar con las formas y colores de los principales alimentos que consumen, poner en acción la memoria y conocer datos históricos sobre la comida.

“Es urgente darles la oportunidad a los niños de saber sobre la biodiversidad de su país, les pertenece y no debemos negárselos sólo porque nosotros estamos desconectados.

“Yo lo único que he visto tanto en esta exposición como en los talleres y lecturas que doy, es asombro y felicidad en sus caras. Les alegra saber cómo es una mazorca de maíz de verdad, o que el chocolate se hace con una semilla llamada cacao, y que además hace muchos años era moneda”, narra, a la vez que espera que en la web eso no cambie gracias a lo acostumbrados que están a ese tipo de herramientas tecnológicas.

metate para moler maiz mexicano una escuela de colores slow food monterrey educacion alimentaria para niños
Fotografía: Una Escuela de Colores

TAREA DE TODOS

Para la autora de tres libros infantiles hay una conexión muy especial cuando a los niños se les permite explorar lo que comen, e invita a que padres y maestros tomen muy en serio esta dinámica.

“El alimento viene de casa, y desde casa se debe inculcar lo importante de saber de dónde procede y quién lo produce, pues eso es algo que la modernidad nos quitó, junto al gusto por la experimentación, ya no conocemos las texturas y olores originales de los alimentos que comemos, y eso es una gran desconexión que imponemos a nuestros hijos”.

Para este 2020, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), puso énfasis en la importancia que tienen los productores del campo, mediante una campaña dedicada a estos Héroes de la Alimentación. El 80 por ciento de los alimentos del mundo son producidos por cerca de 800 millones de campesinos a pequeña y mediana escala. Ante la crisis del Covid-19, el mensaje de la FAO para este año es: cultivar, nutrir, preservar, juntos.

“El Día de la Alimentación debería celebrarse todos los días”, dice Cynthia, quien sueña que Una Escuela de Colores sea pronto presencial, tomando como referencia lo logrado por Alice Waters con Edible Schoolyard, en Berkeley, California.

Acciones como la de esta regia y su equipo son determinantes, pues como revela la FAO, si nuestro sistema alimentario no se transforma la subalimentación y la desnutrición aumentarán considerablemente en el 2050.

“Cada día reafirmo mi camino, pues hay mucho por hacer sobre salud alimentaria en México, y por desgracia somos unos cuantos locos los que creemos urgente la educación en torno a este tema, y no sólo para los niños”, concluye la mamá de Rocco.

una escuela de colores slow food monterrey robleswelch educacion alimentaria para niños
Fotografía: Una Escuela de Colores

Si te interesa recibir actualizaciones sobre nuestro contenido o información sobre nuestro trabajo, déjanos tus datos y compártenos tus áreas de interés:

Áreas de interés:

Cocina
Agricultura
Cultura
Emprendimiento