Fotografía: Piqsels

A partir del 31 de diciembre de 2020, como indica el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, entra en efecto la prohibición del uso de glifosato, un herbicida de alta toxicidad utilizado de manera cotidiana en los cultivos del territorio mexicano y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó como probable cancerígeno.

“Este logro es el resultado de una lucha muy larga y de largo aliento. Hemos presionado mucho desde diversas organizaciones civiles, del medio ambiente, grupos de científicos y científicas comprometidos con la sociedad y organizaciones campesinas e indígenas”, señala la doctora Dra. Mercedes López Martínez, directora de Vía Orgánica en la Ciudad de México y de la Asociación de Consumidores Orgánicos.

Patentado y comercializado por la empresa Monsanto en la década de los 70 bajo el nombre de Roundup como un herbicida de amplio espectro, el glifosato ha sido utilizado desde entonces como un agroquímico de primera necesidad en México y en el mundo para la manutención de los monocultivos a gran escala. Monsanto -comprada desde el 2016 por la empresa alemana Bayer- perdió la patente en el año 2000, y desde entonces múltiples compañías se han unido a la comercialización de glifosato y de productos que lo contienen bajo diferentes nombres, siendo Faena el más conocido en México.

“El glifosato es un herbicida que se usa para eliminar hierbas, arbustos o plantas que comúnmente se conocen como “malas hierbas” en los monocultivos. Lo más grave es que su uso también se ha extendido a otras etapas de la siembra o incluso para el secado de algunas plantas como la caña de azúcar o granos y frutos, entonces está potencialmente presente en gran cantidad de alimentos”, apunta Mercedes.

milpa de maiz con glifosato

El glifosato también se utiliza en algunas ciudades para la jardinería y es el herbicida más usado en la historia de la agricultura, especialmente en cultivos de organismos genéticamente modificados como la soya, el algodón y el maíz. La declaración del glifosato por parte de la OMS como posible cancerígeno se realizó en el 2015 y entra en los criterios de definición de plaguicidas altamente peligrosos además de que forma parte de la lista internacional de plaguicidas altamente peligrosos de la Red de Acción en Plaguicidas.

Un estudio realizado en el 2018 por el laboratorio estadounidense Health Research Institute -encargado por la Asociación de Consumidores Orgánicos- reveló que el glifosato está presente en harinas de maíz industrializadas utilizadas para elaborar tortillas en México y Estados Unidos.

“En Estados Unidos y Canadá actualmente hay toda una serie de demandas que se han presentado justamente por la alta peligrosidad de este agente cancerígeno. Entre las demandas más famosas que se han ganado están la de Alva y Alberta Pilliot -un matrimonio del este de San Francisco. La batalla judicial derivó en una indemnización de más 2 mil millones de dólares a esta pareja que demostró que el glifosato había causado el cáncer que padecen por usarlo en jardinería”, detalla Mercedes.

UN ABANDONO ESCALONADO AL GLIFOSATO

El decreto en el Diario Oficial de la Federación señala que el abandono del uso del glifosato en territorio mexicano será de manera escalonada y que se deberá concluir el 31 de enero de 2024. El proceso será supervisado por diversas instancias gubernamentales y será el CONACYT el responsable de las investigaciones y las acciones que se deberán implementar en el campo para la sustitución del uso de este herbicida.

“Según el decreto oficial, las instituciones gubernamentales pertinentes se deberán abstenerse de adquirir, utilizar, distribuir, importar o promover glifosato o agroquímicos que lo contengan como ingrediente activo en el marco de programas públicos o de cualquier otra actividad de gobierno”, apunta la activista que señala que el camino a seguir son los métodos de cultivo orgánicos y los policultivos, en especial los que intercalan milpa -la manera de cultivo tradicional de Mesoamérica- con árboles frutales o con agaves y acacias.

“Hay que sembrar teniendo un reconocimiento y respeto de la tierra con un pago justo de los cultivos, que es una manera de vida para que la gente no migre a las ciudades. Esto va a permitir restaurar una serie de problemáticas económicas, sociales y ambientales que estamos padeciendo. Hay que regresar la dignidad al campo y a las y los campesinos”, concluye Mercedes.

Milpa de maiz mexicano
Fotografía: Roberto Antillón

Si te interesa recibir actualizaciones sobre nuestro contenido o información sobre nuestro trabajo, déjanos tus datos y compártenos tus áreas de interés:

Áreas de interés:

Cocina
Agricultura
Cultura
Emprendimiento